jueves, 31 de enero de 2008

GRANDES MOMENTOS POP. TRACI LORDS CANTA CON LOS RAMONES


Aun a riesgo de meterme en los terrenos en los que el Sr. Politoxicómano sienta cátedra (aunque me temo que su devoción por el AOR nos distancia irremediablemente en cuanto a gustos musicales) el Sr. Dilettante hablará de música.

Corría el feliz año 1993 cuando se produjo un encuentro en la cumbre, casi casi un evento de los que marca a una generación. Los Ramones, probablemente la mejor banda del mundo, y Traci Lords, la ex actriz porno famosa por haber rodado la mayor parte de sus películas siendo menor de edad entraron juntos en un estudio de grabación. El tema elegido fue Somebody to Love de Jefferson Airplane que se incluyó en el álbum Acid Eaters. Tracy Lords canta la parte de Marty Balin y Joey la de Grace Slick.
Lo más bizarro (válgame la expresión) es que se juntaron dos de los conservadores mas recalcitrantes del "showbizz" americano con permiso de Terminator. Johnny Ramone jamás ocultó su odio a los comunistas ni su apoyo incondicional al presidente Bush, para el que tuvo unas palabras cuando ingresó en el "Sala de la Fama del Rock and Roll". La buena de Tracy es votante confesa del Partido Republicano y donante de fondos del mismo.
La ciber derechona española mas pop siempre muy necesitada de referentes ya los está empezando a mencionar en sus blogs y paginillas web. El problema es que en esta tierra de garbanzos la derecha que se hace llamar actualmente "liberal" tiene el lastre del "nacionalcatolicismo" y artísticamente le está costando superar a Vizcaíno Casas. Aunque visto el blog que se están marcando en Libertad Digital Alaska y su marido quizá pronto veamos las grandes concentraciones de la derecha amenizadas por las "Nancys Rubias" y una troupe de drag queen.
Cosas veredes...







domingo, 13 de enero de 2008

EL CREACIONISMO: LA TEORÍA DEL DISEÑO INTELIGENTE


Como si no tuviéramos bastante con los nuestros integristas, ahora los estamos empezando a exportar de fuera. La asociación estadounidense “Médicos y Cirujanos por la Integridad Científica” quieren dar unas charlas entre el 17 y el 25 de enero en diversas ciudades españolas con el título “Lo que Darwin no sabía”.
El creacionismo, o su denominación moderna de Teoría del Diseño Inteligente, niega la teoría de la evolución y sostiene que la complejidad biológica de la vida en la tierra solo puede obedecer a que esta ha sido creada por Dios.
El Sr. Dilettante le va a ceder la palabra al difunto Bill Hicks, cómico estadounidense del siglo pasado. (La transcripción la he tomado prestada de “Back Bill Hicks. La comedia del odio”, un magnífico articulo de Superfuzz publicado en Mondo Brutto nº33). Imagínense al señor Hicks en un contexto como el del club de la comedia (pero con gracia) y disfruten de su agudo ingenio.

Fundamentalistas cristianos que creen que la Biblia es la palabra de Dios…Directamente. Fundamentalistas cristianos que han contado el mundo y han descubierto que tiene12.000 años. Eso es interesante. Aquí hay algo nuevo. ¿12.000 años? Wow, ¿Seguro? ¿Cómo lo habéis sabido? “Sí, hemos contado a todos los personajes de la Biblia, desde Adán y Eva, y sus edades sumadas dan aproximadamente 12.000 años”. Sí, pues yo tengo una pregunta, ¿Estás listo? Es una pregunta de una palabra. Va: Dinosaurios. ¿Cómo no se mencionan a los dinosaurios? Porque hay fósiles por todos los lados, tío. Y si la Biblia lo cubre TODO, desde la creación del mundo, dirías que los dinosaurios son un tema, eehm, demasiado grande como para que se pase por alto ¿No? ¿Dirías que alguien, en algún momento, los habría mencionado?, ¿no? “Y marchaba Jesús con sus seguidores por el camino a Jerusalén, pero oh, había un enorme tiranosaurio con una espina en su pata bloqueando el camino. Y los discípulos corrieron y se asustaron, y dijeron “oh, vaya puto dinosaurio más enorme” “¡Seguro que no olvidaré mencionar esto, Lucas!” “¡Seguro que yo tampoco, Juan!” Pero Jesús no se asustó, y le quito la espina de la pata, y lo mandó al lago Ness, donde vivió para siempre atrayendo gruesos turistas americanos y sus gruesos dólares. Y los escoceses dijeron “Oh, Jesús, Gracias Jesús”… Y entonces me dicen, y os juro que uno me dijo esto una vez, “Los fósiles están puestos por Él para poner a prueba nuestra fe” Tío…Creo que Él te puso aquí para poner a prueba mi fe. Decidme una cosa…La idea de un Dios jugando con nuestras mentes y tratando de cruzarnos los cables, no se os antoja un poco…¿angustiosa?
“La gente y como actúan sobre sus creencias…Los cristianos llevan cruces al cuello. No está mal, pero…¿Crees que cuando Jesús regrese va a querer ver alguna maldita cruz, tío? ¡Quizás es por eso por lo que no ha aparecido! Es un poco como acercarse a Jackie (Kennedy) con un pendiente en forma de rifle “”¿Cómo estás Jackie? Pensamos mucho en John, sabes…Le queremos” “¡No, no quiero volver a la tierra Papá, lo han malinterpretado todo, Papá! Déjame quedarme aquí en el Cielo contigo, Papá. ¡Vamos a enterrar juntos fósiles de dinosaurios! ¡Vamos a jugar con sus cerebros!”
“Lo siento si hay algún Católico. No el haberos ofendido, quiero decir, sino el hecho de que seáis católicos. Lo siento por vosotros…”


Sean buenos






miércoles, 9 de enero de 2008

EL CENTRO COMERCIAL



Para los que fuimos niños y adolescentes en las décadas de los 70 y 80 del siglo pasado, el centro comercial era un lugar en la que los niños y adolescentes de las series que veíamos en TV iban a pasar la tarde tras pedirles pasta a sus progenitores. Nosotros, mucho menos evolucionados, pasábamos las tardes en las plazas y parques esperando poder ingresar en el que era (y es, mal que nos pese) el lugar de ocio por excelencia en España: el bar. A comienzos de los años 90 empezó a implantarse por todo este país este artefacto diabólico del capitalismo. Está claro que toda esa legión de niños y adolescentes, ya jóvenes y no tan jóvenes, formados y deformados por toneladas de televisión y cine americano sucumbimos rápidamente ante esas moles arquitectónicas que prometían todo tipo de maravillas y nos colocaban de golpe y porrazo en la modernidad más absoluta.

El Sr. Dilettante también cayó rendido en un primer momento ante esos brillantes encantos, aunque tras un par de visitas comprobó, un poco defraudado, que tampoco era para tanto. La Sra. Diletante, siempre más perspicaz, ha renegado de ellos desde el primer momento Actualmente y por circunstancias puramente coyunturales el Sr. Diletante se ve obligado a comer un par de veces al mes en uno de estos diabólicos engendros, eso sí, para distinguirme de la masa y sentirme un poco más cosmopolita suelo tomar mi colación en un simulacro de restaurante japonés llamado Yokomo (¿Captan la sutileza del juego de palabras?). Aunque si otro día me siento mas convencional también puedo escoger entre comer en un simulacro de restaurante italiano o incluso en un simulacro de bar de tapas vasco.

Los centros comerciales son la culminación del ocio (de pago) planificado. Permiten al usuario acercarse en su vehículo, hacer todo tipo de compras (desde las más corrientes a las más descabelladas) y culminar la tarde noche cenando en alguno de los abrevaderos del lugar y viendo una película o en casos extremos jugando en una bolera. A los niños se les puede aparcar en guarderías o mini parques infantiles mientras esa parejita joven de moda se da una vuelta para ver escaparates y renovar el guardarropa y/o el menaje del hogar.

Lo que en principio puede parecer un buen plan, por comodidad, se convierte en una pesadilla uniformadora, en plan “1984”. El mínimo común denominador se rebaja tanto para intentar captar al mayor número de clientes posible que todo es estándar, la ropa, los libros, las películas. Los restaurantes no pasan de ser simulacros de aquella especialidad que quieren imitar estando el resultado final más cerca de los restaurantes de comida basura, que en los centros comerciales hallan sin duda su espacio natural, que de los modelos por los que se intentan hacer pasar.

Toda esta oferta de ocio vacío y de pago, va evidentemente orientada a las clases más populares, que así realizamos nuestro simulacro de “shopping”, mientras nos imaginamos que algún día quizá podamos hacer lo mismo, pero de verdad, en la C/Serrano o en las boutiques de los Campos Eliseos.

No todo va a ser negativo. El Sr. Dilettante reconoce que si algún día el infierno se llena y los muertos caminan sobre la tierra, correrá como loco al centro comercial más cercano a hacerse fuerte y resistir allí a las hordas de zombis y de motoristas asesinos.




miércoles, 28 de noviembre de 2007

¿Dónde vas IMBECIL? Mírale, mírale… ¿Pero qué hace ese CABRÓN?

Lo confieso. Conducir por la ciudad hace al Sr. Dilettante peor persona. Desde hace unos meses y con el afán de ganar un poco de tiempo a la vida he decidido usar el Dilettant-móvil en detrimento del transporte público para ir al trabajo. Como consecuencia directa de esta decisión, todas las mañanas y durante los cuarenta minutos que dura el trayecto de ida y durante los cuarenta del regreso, me dirijo a un copiloto imaginario con el que comento a grandes voces y expresiones gruesas las diversas incidencias que se van sucediendo.
Se pueden suponer que cuando el copiloto es la Sra. Dilettante no sucede lo mismo. Ésta censura despiadadamente cualquier atisbo de comportamiento gañán, por lo que debo reprimir mis instintos naturales y callar mis exabruptos, algunos realmente elaborados e ingeniosos, o al menos mascullarlos entre dientes. Y eso, como ustedes ya saben, tiene muchísima menos gracia.
Sirva en mi descargo que la mayoría de nosotros en cuanto nos recubrimos con la coraza de nuestro utilitario nos comportamos con un escaso respeto hacia las convenciones sociales mínimas y a veces con un desprecio insensato hacia la vida propia y ajena.
En las retenciones que se forman habitualmente en las horas punta, en las que las personas sensatas deberían aprovechar para oír música, fumarse un cigarrillo o repasar mentalmente las tareas del día, el conductor medio frunce el ceño, se aferra al volante y se dispone a librar una feroz batalla contra el resto de los conductores, contra el tiempo y contra el mismo dios si fuera menester.
Esos conductores que circulan en un continuo zigzag, siempre atentos al carril que aparentemente transita con mayor fluidez, aprovechando hasta el último milímetro de la distancia de seguridad que otros conductores dejan. Aquellos que ignoran las largas colas que se forman para acceder a alguna vía y que intentan entre bocinazos y gestos torvos colocarse en una situación más ventajosa. Esos jueces implacables que no perdonan la ignorancia, el despiste o la poca destreza de otros, considerándolo como una afrenta personal y que lo manifiestan con aspavientos y largas pitadas.
Este es el panorama diario al que me enfrento todos los días, demasiado tiempo perdido en un escenario espeluznante.
Bien. Comportamiento erróneo detectado. Hago propósito de enmienda.

lunes, 26 de noviembre de 2007

NOSTALGIA DE LO NO VIVIDO





Hace unas semanas los Dilettante nos acercamos a ver la exposición del fotógrafo Agustí Centelles (1909-1985). Considerado por algunos como el Robert Capa español, retrató como reportero la España que va de 1934 a 1939. Posteriormente, exiliado y recluido en el campo de concentración de Bram en Francia, documentó las miserias de miles de españoles en ese infierno. Todos los negativos correspondientes a esa época estuvieron escondidos en Carcassone hasta la muerte del dictador Franco. A su regreso a España, no pudiendo ejercer como reportero por su pasado republicano, se dedicó a la fotografía publicitaria hasta su jubilación.
A la salida de la exposición y delante de unas cañas (el aperitivo es la comida más importante del día), la Sra. Diettante manifestó su desazón, tras haber contemplado las imágenes de la vida social de la España de la República, cuando la mujer empezaba a encontrar su propio hueco en la sociedad española, por todo lo que destruyo el franquismo y por todo lo que nos arrebato a los españoles. Un robo de un país, cuyas repercusiones atenuadas por el tiempo, todavía seguimos padeciendo.
Estuve totalmente de acuerdo con ella ya que yo mismo tuve esa sensación hace unos años. Coincidió en el tiempo un proyecto sobre el exilio republicano que comprendía un documental y una exposición y mi aproximación a la llamada “Edad de Plata” (lo que en mis tiempos de bachiller se llamaba la “Generación del 98” y la “Generación del 27”) y me asaltó una desazón similar. Una nostalgia vívida por lo que debió de haber sido y no fue, por lo que seríamos ahora si las hordas de la España más negra no hubieran truncado de un sablazo un proyecto ilusionante de progreso social que estaba colocando a España en la vanguardia del mundo. Los mejores talentos de nuestro país, artísticos, científicos y del pensamiento, puestos al servicio de la sociedad. Una sociedad que, cada vez más consciente de su situación, se sacudía de encima siglos de represión.
Todo truncado por la traición de unos militares con el apoyo de las fuerzas más oscuras de este país. Una guerra civil atroz, el exilio o la muerte del mejor capital humano (artistas, científicos, filósofos, maestros…) y la represión de los millones de españoles que tuvieron que padecer el largo invierno del franquismo en sus cuerpos y mentes.
Al Sr. Dilettante le gusta ocasionalmente especular sobre como seríamos si esto no hubiera sucedido. Cuando consigue superar su habitual misantropía cree que, posiblemente, algo mejores de lo que somos ahora.

martes, 13 de noviembre de 2007

LA BANALIDAD COMO ESTADO DE CONCIENCIA


El Sr. Dilettante se vio directamente interpelado por una portada del “Tentaciones” de hace un mes en la que básicamente se planteaba la cuestión de que Internet, lejos de ser una maravillosa herramienta social que permitiría a todos los seres humanos participar en igualdad de oportunidades en la sociedad de la información, se había convertido en el paraíso del porno y de los videos chuscos de “You Tube”.
Lástima que con una premisa inicial tan buena, el necio panfletillo despachase el artículo con unos cuantos “artistas” que lamentaban que el acceso masivo a Internet colocaba a los “autenticos creadores” entre miles y miles de páginas web, impidiendo que su talento brillase con esplendor. Finalizababa el artículo con un listado de páginas web “guais” muy en la línea del “Tentaciones”.
Supongo que el Sr. Dilettante debería sentirse culpable por participar en esa enorme pantalla de blogs insulsos y banales paginillas, que lejos de aportar nada a la sociedad, oscurecen e impiden la visualización de la auténtica creación y del pensamiento brillante, para maravillarnos y epatarnos con sus geniales ocurrencias e ideas, y así ser todos mejores personas.
Pues siento defraudarles pero no. Considero que el acceso masivo (que no universal, ya que no conozco ninguna página web de Burundi)a Internet solo lo ha convertido en un reflejo fiel de la sociedad en la que vivimos. El anonimato (aparente) y la intimidad en el acceso a la red ayuda mucho al internauta a mostrarse realmente como es.
Así, que una página como “Putalocura” sea una de las páginas mas visitadas por el internauta castellanohablante es un ejemplo claro de lo que quiero decir. “Putalocura”, creación de Natxo Allende aka “Torbe” (al que por otra parte su afán y perseverancia por hacer lo que le da la gana merece todos mis respetos), mezcla de página porno y las reflexiones chorras del propio “Torbe” sobre el mundo en general (y escaparate de sus webs de pago), es exactamente el paradigma de lo banal, pero sin trampa ni cartón, ofreciendo a la gente lo que quiere la buena gente. Una sociedad de “productores” demasiado cansados por su trabajo e insensibilizados por los medios, digámoslo así, serios. Y así es como nos quieren las altas instancias, que seamos unos buenos “productores-consumidores” con un estado de conciencia banal y que nos neguemos a replantearnos el estado de las cosas.
Un creador de opinión banal pero camuflado con una gruesa capa de barniz cultural (dorado) es el ínclito Cesar Vidal. Hombre del renacimiento con unos conocimientos portentosos, que en una tarde te escribe un librito sobre la república, un artículo de opinión sobre la educación para la ciudadanía y te editorializa en “La Linterna” sobre el malvado gobierno socialista citándote de paso a tres filósofos griegos y a dos padres de la iglesia. Eso sí, todo sin salirse jamás del tópico de “EL SENTIDO COMÚN”, es decir una mezcla del egoísmo más atroz y de la sumisión más abyecta al amo del cortijo. Todo eso, a la buena gente nos suena muy bien, nos exige poca o ninguna reflexión y nos permite además expresar nuestra opinión a grandes voces en las tascas “sin pelos en la lengua”.
En el otro extremo del estrecho (estrechísimo) arco ideológico tenemos a otros grandísimos comunicadores, que, sin ser tan pródigos con su obra como Don Cesar, se aferran a un buen puñado de tópicos progresistas (jajaja, disculpen) y nos proporcionan el mismo tipo de soma intelectual que el mencionado plumillas.
Con este panorama, bien asentado un estado de conciencia banal, no resulta extraño que el internauta cuando navega, en lugar de buscar afanosamente las últimas tesis sobre sus filósofos de cabecera, se meta en la página de “Yonkis” a echarse unas risas y si además, se pone un poco burro con las tetas y culos que salen, pues mejor, oiga. (el del ejemplo es un internauta varón, quede claro).
Internet, como casi todo, es una herramienta cargada de potencialidad, ¿acaso la Tv no lo es?. Que los consumidores podamos además ser productores no la convierte en algo peor. A la mayoría al fin y al cabo solo nos mueve un patético, pero legítimo, afán de ser escuchados. Un afán mucho mas digno que el del lucro indecente o el de ser vocero de un amo en un medio ya establecido.
Por cierto, los que si saben como aprovechar la potencialidad de internet como arma cargada de futuro son los neofundamentalistas islámicos. La “umma” virtual fuertemente ideologizada con sus páginas web y caminos virtuales secretos es ya toda una realidad.
Vale, eso esta muy bien, se dirán ustedes. Pero… ¿Qué nos esta proponiendo el Sr. Dilettante? Yoooo, nada. Vámonos a tomar unas cañas.

martes, 9 de octubre de 2007

GOLPE EN LA PEQUEÑA CHINA

El cine…el material del que están hechos los sueños. El Sr. Dilettante tiene al menos una docena de películas que verifican la afirmación inicial. Películas que he incorporado a mi equipaje emocional y que revisito con gusto al menos una vez al año sin que jamás pierdan su capacidad inicial de fascinación. Durante algunos años la Mansión Dilettante se ubicó a menos de doscientos metros de la filmoteca y pude disfrutar, junto a la extraña mezcla de gafapastas y “homeless”, de la errática programación de esa venerada institución, lo que me permitió repasar y en algunos casos acceder por primera vez a mis películas favoritas en la pantalla grande.
Es esa capacidad de fascinarme el único nexo entre películas tan diferentes como “El Mago de Oz” (sí, lo he admitido, carcajéense) y “Supervixens”; o entre “Su deporte favorito” y “Phantasma”.
Pues bien, entre esas películas se encuentra “Golpe en la Pequeña China”, traducción aceptable del título original “Big trouble in Little China”. Corría la segunda mitad de los 80 y el Sr. Dilettante con la insensatez propia de su corta edad reinterpretaba la moda punk de aquella manera, era el feliz propietario de un Spectrum (que solo servía para jugar) y compaginaba como podía sus estudios con el descubrimiento de la agitada vida nocturna de la época (recuerden, los ayuntamientos no eran nada estrictos con los horarios de cierre de los bares). Una tarde calurosa decidí acudir a la primera sesión de los cines a ver una peli de chinos del tío que había hecho “La Cosa”, y, señores, salí fascinado.
Admitámoslo, John Carpenter es el puto amo. Es el único director vivo al que se le puede aplicar el calificativo de “artesano”. Sí, artesano. Ya estoy harto de que se aplique ese noble adjetivo a directores que manufacturan truños fílmicos toscos y aburridos. Carpenter te hace películas con cuatro duros que rezuman oficio y amor por el cine. De acuerdo, ni todas sus películas me gustan ni todas me parecen igual de buenas, pero convendrán conmigo que es un tipo honesto que ofrece diversión a raudales en universos originales.
Aunque presumo que la mayoría de ustedes ya ha visto la película no me resisto a contarles por encima el argumento. Jack Burton es un gañán tocado con un mullet que se gana la vida conduciendo un camión. Mata el rato en la carretera comiendo enormes y grasientos bocadillos mientras pontifica por la emisora de radio de su camión. Como si de un predicador chiflado se tratara y sin esperar contestación de sus interlocutores, Burton administra a sus oyentes píldoras concentradas del “Jack’s way of life”. Con este estilo de vida sería lógico pensar que Mr. Burton es un culo gordo cargado de colesterol, pero no, lo interpreta un Kurt Rusell (actor fetiche de Carpenter) hiper musculado. Al llegar a San Francisco se mete en una timba de “mahong” con unos chinos, y contra todo pronóstico los va desplumando uno a uno hasta el amanecer. Uno de sus contrincantes le confiesa que no puede pagarle ya que se va a casar pero le propone una estrafalaria apuesta a doble o nada, partir una botella de cerveza vacía con su machete, que vuelve a perder. Con el fin de cobrar su dinero Jack y Wang, que así se llama el desafortunado chino, se dirigen al aeropuerto a recoger a Maio Yin, la futura esposa de Wang. Allí observan impotentes como unos pandilleros orientales secuestran a Miao Yin … Despues de eso tiemblan los cielos y la tierra. Dioses y hombres enfrentados en los diferentes infiernos chinos. Una aventura total. ¿Y saben que les digo? Vean la película. Concédanse ese placer. Disfruten de esa concepción maniquea del bien y del mal. Pero déjense sorprender porque la mano de Carpenter está ahí.
La historia mama sin complejos del pulp tradicional y de los seriales añejos, pero solo utiliza aquellos elementos que realmente los convertía en géneros fascinantes. El resto lo distorsiona y lo incorpora a la trama sutilmente pero con maestría. Hasta el espectador mas despistado se percata que en las aventuras exóticas de comienzos y mediados del siglo pasado, las culturas no occidentales proporcionaban los marcos necesarios para su desarrollo. El desconocimiento y desinterés por culturas ajenas, que desde siempre han sido consideradas como un poquito inferiores a la nuestra, ha permitido que con cuatro tópicos y dos lugares comunes ya se tuviese montada la película o la novela. Los componentes humanos de estas culturas solían salir además bastante mal parados. A grandes rasgos se dividían en dos clases:
a. Malvados. Salvajes o extremadamente refinados, pero en cualquier caso desprovistos de cualquier sentimiento humano.
b. Criados, esclavos o comparsas que daban palmas con las orejas ante el varón occidental, que completamente convencido de su superioridad racial, moral e intelectual, deshacía los entuertos que le preparaban los miembros del grupo a.
Pues bien, en “Golpe en la Pequeña China” se desmonta este esquema con gran habilidad. El malvado Lo Pan, encaja perfectamente en la categoría a anteriormente establecida. Un ser prácticamente inmortal y tan perverso que hasta los mismos dioses han castigado. Astuto, cruel y refinado, el hermano malo de Fu Man Chu. Pero aquí terminan las semejanzas.
El héroe, el chico bueno de toda la vida, es un auténtico WASP, que comparte toda la aventura con el que parece que va a ser su escudero, el tirillas de Wang, que además de oriental es bajito. Pues bien, Jack Burton, pese a la elevada opinión que mantiene sobre si mismo, lejos de comportarse com un héroe al uso mete la pata una y otra vez, se comporta como un miedica reclamando el arma mas grande antes de una pelea y no duda en salir corriendo ante la adversidad, siendo sus compañeros los que realmente le saquen las castañas del fuego Por otro lado la heroína,Gracie Law (interpretada por Kim Katrall pre-“Sexo en Nueva York”), es una abogada metomentodo empeñada en arreglar los problemas de la comunidad china, pese a los mismos chinos, protagonizando algún episodio de extremada vergüenza ajena. La tensión sexual que se genera entre los dos protagonistas está más cerca de la comedia bufa que de otra cosa. Jack es un misógino empedernido que se cree un Don Juan y Gracie es muy mojigata a la manera de los 80, es decir, simulando que no lo es. En una trama paralela, pásmense, se establece un historia de amor entre uno de los orientales y la amiga periodista, blanca, de Gracie.
Pese a que Carpenter dinamita los roles tradicionales la aventura es trepidante. El ritmo es frenético y las sorpresas se suceden una detrás de otra. Nuestros héroes, algo patéticos pero finalmente héroes, se enfrentan infatigablemente a los villanos, a los monstruos (¡ Sí, también hay monstruos!)y a las trampas. Descienden a los infiernos chinos y regresan magullados pero victoriosos.
Finalmente el malvado Lo Pan muere, pero quien sabe…A mi me gusta pensar que consiguió salvarse y que se ha instalado en un santuario subterráneo en Lavapies y dirige un emporio que controla los “todo a cien” de Europa mientras espera a otra doncella de ojos verdes.
Lo peor de la película posiblemente sean los decorados de la pelea final, mezcla quizá del bajo presupuesto y del abuso de los tóxicos del responsable de atrezo. El templo del semi dios Lo Pan con esa decoración de neones tiene un aspecto de discotecón total ( a juego con la musiquilla ratonera compuesta por Carpenter a base de sintetizadores) más adecuado para rodar un videoclip de aquellas bandas de glam rock californianas de la época, que como escenario de la confrontación final entre dioses y hombres. No obstante y bien pensado, pues que a estas alturas hasta tiene su gracia.
CURIOSIDADES
Aunque muchos fans esperan una secuela, llegando algunos de ellos a presentar guiones, el propio Carpenter ha dicho que si bien a él le encantaría, la película no resultó tan rentable como esperaban. Algunos incluso han recogido firmas para que se realice esa segunda parte, pero su entusiasmo no ha encontrado el eco que merecían.
Existe una página web dedicada a Golpe en la Pequeña China, su nombre es “The Wing Kong Exchange”, en ella se puede comprar camisetas y accesorios relacionados con la película, leer secuelas de fans, participar en foros…en fin un consuelo para los fans.
Hubo un videojuego en los 80 basado en la película, pero la dificultad del mismo y la pobreza de los gráficos, me hicieron desistir de seguir malgastando tiempo en él. Si quieren probarlo lo encontraran en alguna de las páginas dedicadas a emuladores.
Solo he podido verificar un homenaje a Golpe en la Pequeña China. En el capítulo de FUTURAMA (algún día hablaré de ella) titulado “Cuando Hermes requisó su ilusión”, en el que los miembros de Planet Express ayudan a Hermes a recuperar su condición de burócrata, aparece la cabeza de múltiples ojos vigilando el edificio de los burócratas.
La actriz que interpreta a Miao Yin, Suzee Pai, fue la chica de enero de 2001 de PENTHOUSE. Corran, corran y busquen sus propios cromos…