martes, 1 de mayo de 2012

¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO!

Este año más que nunca sobran las razones para que los Dilettante acudan a la manifestación del primero de mayo. Nos tendremos que tapar la nariz para poder marchar junto a los cargos del PSOE que, con una desfachatez que pasma y obviando que ha sido su gobierno el que ha desbrozado todo el camino a las políticas del PP, han decidido sumarse a las manifestaciones.

lunes, 16 de abril de 2012

LOS ACCIDENTES DE LA FAMILIA REAL

El joven Dilettante exige la plena dedicación, por lo que llevaba unos meses sin actualizar nada en el blog. He leído algunos libros interesantes, solo he visto películas regulares o malas y he vuelto a comprar un e-book, dado que el primero desafortunadamente se extravió, y nada de eso me ha hecho escribir en el blog. Sin embargo la familia real española es que lo pide a gritos. Primero fue el heredero, ese chavalote tan preparado en todos los campos, y su tropezón con una plebeya que le interpeló acerca de la legitimidad de la monarquía. Luego Urdangarín, que queriendo llevar un cacho de pan a sus churumbeles hizo algunas cosas un tanto reprobables. Cuando, después del susto que nos dio a todos el niño Froilán con una escopeta, pensábamos que ya nada más podía pasar en la primera familia de España, va su majestad y se nos rompe una cadera en un tontísimo accidente, que si no fuera por los 40.000 € que debe de costar el safari en Botswana, nos podría haber pasado a cualquier persona. Solo una persona de tanta categoría y sensibilidad permanece toda la noche desvelado y paseando preocupado por la lacra del paro en España. Además con el mérito añadido que durante el día está cazando elefantes y leones, con lo cansado y peligroso que debe resultar. Así que desde la mansión Dilettante le deseamos una pronta recuperación para que pueda seguir dedicándose con el tesón que le caracteriza a…, bueno a hacer todas esas cosas tan importantes que sin duda hace.

Lo que se dice un titán.

domingo, 27 de noviembre de 2011

FROM HELL



Cada dos semanas aproximadamente cojo al joven Dilettante y en lugar de llevármelo al parque, nos dirigimos a la biblioteca pública de nuestro barrio. El bebé, que cada día está mas ágil, manifiesta su frustración intentando derribar los libros mientras guío su silla entre los estantes e intento impedir sus fechorías. Puesto que es una batalla perdida y que, salvo que decida prescindir de los cereales en su dieta, es una criatura incansable, procuro demorarme lo menos posible e ir con dos o tres títulos en mente y cogerlos rápidamente para no incurrir en la ira de los bibliotecarios.
En las últimas visitas he decidido llevarme a casa algunos tebeos, comics les llaman algunos en un estúpido afán de conferir dignidad a algo digno, que gozan de prestigio y que hasta ahora me había dado pereza leer. Así, disfruté y me conmoví a partes iguales con "Maus", la obra maestra de Art Spiegelman que narra la soah a través de la experiencia de su padre. Ganó un Pulitzer con este tebeo, así que las recomendaciones sobran.
Lo último que he leído ha sido "From hell" de Alan Moore, considerado uno de los mejores guionistas de la historia. Suyas son también "Watchmen" y "V de Vendetta", consideradas ambas obras maestras de la historieta gráfica.
"From hell" nos cuenta, otra vez, los crímenes de Jack el Destripador. Ente agosto y noviembre de 1880, en lo que se conoce como el otoño del terror, cinco prostitutas fueron asesinadas en Londres. El autor de los crímenes jamás fue identificado. De las diversas teorías que existen sobre la autoría de los asesinatos, con las que Moore elabora una coda final para su obra titulada "Los cazadores de gaviotas", selecciona una de las mas populares en los años 70. El autor de los crímenes fue el médico de la reina, Sir William Gull, el cual a instancias de la casa real británica se encargó de eliminar a estas prostitutas. Según parece, el nieto de la reina y futuro heredero al trono, se había casado en secreto con Annie Crock, dependienta de una tienda con la que había tenido una hija. Cuando esto llegó a oídos de la reina, ésta mandó ingresar a Annie en un manicomio y enviar a la niña a vivir con una institutriz. Las cuatro prostitutas enteradas de la historia y acuciadas por la necesidad de dinero intentan chantajear al pintor William Sickert, amigo del duque de Clarence. La reina Victoria decide cortar por lo sano y encomienda a su doctor que se encargue de proteger el secreto de la familia.
Alan Moore se sirve de la historia para guiarnos por un recorrido del Londres de 1880, las condiciones miserables de las clases populares, las sociedades ocultistas, los primeros socialistas, etc. Pone al descubierto toda la miseria y el horror que estaban detrás de la Inglaterra victoriana cuando estaba en su pleno apogeo como imperio.
Por lo visto se ha hecho una película basada en este tebeo, si tengo ocasión le echaré un vistazo.

martes, 25 de octubre de 2011

LAS SIRENAS DE BAGDAD


Yasmina Khadra, seudónimo del novelista argelino Mohamed Moulessehoul, es un antiguo oficial del ejército argelino, que utilizó un nombre de mujer para firmar su obra y describir, desde el anonimato, la Argelia de los 90, los años del plomo, un lodazal donde la impunidad escudada en el terrorismo islámico permitió a algunos medrar teniendo al país en un estado de colapso permanente. La trilogía de Argel, con el inspector Llob como protagonista, es una sorprendente muestra de novela negra argelina, que ilustra más sobre aquel país en aquellos desdichados años, que la mayoría del trabajo académico.
En Las sirenas de Bagdad cambia el escenario, esta vez la trama se desarrolla en Iraq tras la invasión occidental y el derrocamiento de Sadam Hussein, y nos narra el proceso de radicalización de un joven iraquí, que tras sufrir una humillación por parte de las tropas estadounidenses decide inmolarse para vengar la afrenta. Es reclutado para perpetrar un atentado biológico en Londres, siendo él mismo el portador de un virus letal que aniquilará a occidente.
El título de la novela posee un doble significado. Por un lado se refiere a los atractivos de la ciudad de antes de la guerra, que maravillaban y atraían al protagonista cuando estudiaba en su universidad; y por otro a la realidad del día a día en la que las sirenas de los vehículos de emergencias que atraviesan de un lado a otro Bagdad son el telón sonoro de una ciudad arrasada por los atentados.
La novela, que se lee de un tirón y mantiene el suspense hasta la última página, se ve enriquecida por la caracterización de los personajes, complejos y con matices. Las motivaciones de los personajes son diversas y ninguno de ellos responde al perfil de lo que consideramos un terrorista islámico. Tenemos por un lado al intelectual musulmán, antigua estrella mediática en occidente, que tras serle negado un galardón académico da un giro a su posición y regresa a Oriente Medio donde atiza el fuego de la guerra con sus discursos. Este personaje mantiene una conversación con quien podría ser el trasunto del autor, un intelectual musulmán preocupado por tender puentes entre oriente y occidente, pese a lo frustrante que en ocasiones le resulta la tarea. Esta conversación ahonda en la percepción que tienen los musulmanes de como son considerados por el primer mundo.
Otro personaje, un líder carismático, primero entre los jóvenes de su pueblo a los que arrastra con él a la guerrilla en Bagdad, es mucho más duro y cruel con sus propios compatriotas, a los que no duda en matar, que con las tropas occidentales. Como la vida misma. El terrorismo islamista se cobra muchas mas vidas de musulmanes que de occidentales.
Novela muy entretenida, eso en primer lugar, que además aporta materia para la reflexión a aquellos que tendemos a pensar que sobre algunos temas ya lo sabemos todo.

domingo, 9 de octubre de 2011

LUCÍA FIGAR Y LA CHACHA FILIPINA

Lucía Figar, Consejera de Educación y Empleo de la Comunidad de Madrid, ha recurrido, según el diario "Público", a una artimaña para poder eludir la bolsa de empleo y contratar a una empleada del hogar que residía en el extranjero. La treta no le ha salido bien ya que se ha considerado que el dominio del tagalo, requisito indispensable según nuestra exquisita consejera para quitar el polvo a sus muebles, no se considera una cualificación necesaria para las empleadas del hogar. Se ve que esta servidora pública quería contratar los servicios de una eficiente trabajadora filipina residente en Noruega pese a haber en nuestra Comunidad otras personas aptas para ese empleo.
Lucía Figar fue miembro de lo que se vino a llamar "el clan Becerril", un grupo de pijos ambiciosos que rondaban a Aznar cuando éste era el líder cósmico de Celtiberia, cuyo máximo representante es el cetrino Agag, un oscuro mercachifle que logró emparentarse, vía gineceo, con nuestro diminuto mandamás.
Aunque con las barbaridades que dice y hace esta señora, asunto gravísimo tratandose de la máxima responsable de educación en Madrid, en esta ocasión me permito señalar lo risible de las preocupaciones cotidianas de esta alta mandataria, que supongo dan medida de su talla personal. La chacha filipina, el estereotipo de los ricos españoles y sus chalets en Puerta de Hierro, resulta que es verdad. Y nuestra excelentísima Consejera pierde el culo por ajustase al mismo.
Lo peor de todo es que a esta titana la hemos elegido nosotros, y lo mas triste es que lo volveremos a hacer.

lunes, 26 de septiembre de 2011

PESADILLA A 20.000 PIES Y OTROS RELATOS INSÓLITOS Y TERRORÍFICOS


Usar el transporte público con el Joven Dilettante no suele ser una tarea sencilla. La red de autobuses urbanos empieza a quedar descartada porque la puerta de acceso es demasiado estrecha para la silla del niño y los conductores no suelen abrir la puerta central, reservada a las sillas de ruedas. Además dentro no siempre hay espacio para la misma. El metro suele ser la mejor opción, aunque para llegar a los andenes haya que seguir un recorrido laberíntico buscando los ascensores que conectan los diferentes niveles con la superficie. Pese a todo, es la mejor opción para desplazarse al centro de la ciudad. El joven Dilettante, acomodado en su silla, suele disfrutar del viaje y ya ha desarrollado una estrategia para entretenerse. Primero evalúa a los pasajeros que tiene alrededor. Luego, selecciona a su víctima y le dedica un montón de sonrisas y grititos. La mayoría de las veces consigue la atención deseada. Incluso sin llevar la camiseta del hipnosapo.
El pasado domingo, a instancias de la Sra. Dilettante y pertrechados adecuadamente (pañales, chupetes, muñecos, etc...), fuimos al centro a comprar unos libros para el niño. En FNAC tuvimos que pedir que nos abriesen un ascensor para llegar a las plantas superiores de la tienda. Finalmente conseguimos llegar a los expositores de libros para bebés. El libro infantil, ese gran desconocido hasta ahora para el Sr. Dilettante, es básicamente un juguete con forma de libro, con botones que emiten sonidos al ser pulsados, texturas para ser tocadas, grandes fotografías o dibujos y mensajes simples para ser leídos por los padres entre grandes exclamaciones. ¡¡¡¡EL GATO ROJO!!!! (Efectivamente, el dibujo se corresponde con un gran gato rojo de alguna raza abominable que jamás ha puesto los pies en este planeta). Tras examinar los diferentes libros disponibles, finalmente nos decidimos por el libro de los gatos mutantes y por otro en el que aparecen niños mordisqueando objetos (alguno incluso comestible).
Una vez cumplido el objetivo principal de la expedición, comprobé que todavía disponía de unos minutos antes de tener que regresar a la Mansión Dilettante a dar el biberón al mozalbete, por lo que me acerqué a la zona de libros de bolsillo a ver si encontraba algo interesante. Como Valdemar nunca defrauda, cogí una recopilación de cuentos de Richard Matheson, titulada "Pesadilla a 20.000 pies". De Matheson había leído dos o tres novelas suyas. "El increible hombre menguante" se me caía de las manos y he de confesar que no fui capaz de terminármela. Sin embargo sus relatos cortos siempre me han gustado.
La obra de Richard Matheson es conocida en nuestro país sobre todo por las adaptaciones cinematográficas y televisivas que se han hecho de ella. “El increíble hombre menguante”, “Soy leyenda”, “El Diablo sobre ruedas” y varios capítulos de “La dimensión desconocida”. La última adaptación que he visto de una obra suya es el capítulo de la serie “Maestros del Terror” titulado, al igual que su relato, “La danza de los muertos”, que dirigió Tobe Hooper en el 2005.
Stephen King escribe el prólogo de esta antología y reconoce a Matheson como su mayor influencia. Ambos autores ambientan sus novelas en Estados Unidos, sus personajes suelen ser gente normal que ve alterada su vida por algo extraño, en muchas ocasiones de carácter sobrenatural, a lo que deben enfrentarse. Matheson como King tienen debilidad por los escritores, frustrados o con bloqueos creativos, como protagonistas de sus relatos, lo que quizá nos da una pista sobre sus propios miedos.
En esta recopilación de relatos, Matheson incide sobre todo en que las anomalías que alteran las vidas de los protagonistas, los monstruos en definitiva, están en el interior de nosotros mismos. Desde el ejecutivo con tendencias suicidas que ve humanoides monstruosos intentando derribar su avión a un escritor frustrado que impregna con su ira mal controlada la casa donde vive.
He disfrutado con esta lectura. Los cuentos ofrecen la ventaja de poder leer una historia completa antes de dormir, y con los tiempos que corren en la mansión Dilettante, apetece menos leer una novela larga.

viernes, 23 de septiembre de 2011

BUBBA HO-TEP


Una de las últimas películas que me ha permitido ver el Joven Dilettante es Bubba Ho-Tep, dirigida por Don Coscarelli en 2002. Coscarelli dirigió en la segunda mitad de los 70 "Phantasma", una magnifica película de terror, y su visionado furtivo en el cine Astarloa le costó en su día al niño Dilettante una sévera reprimenda materna y el castigo, por primera y única vez, de marchar a la cama sin cenar. He de decir que previamente había manifestado mi deseo de ir a ver esa película, clasificada para mayores de 18 años, y se me había prohibido expresamente. En fin, mereció la pena.
Elvis y JFK no están muertos. Son dos ancianos que pasan sus días en una residencia en un pueblo de Tejas. La residencia es atacada por las noches por una momia egipcia, vestida de vaquero, que absorbe el alma de los ancianos aplicando su boca en el culo de sus víctimas. Afortunadamente las elipsis narrativas nos ahorran el visionado de esos escabrosos momentos. Bruce Campbell interpreta a un Elvis que, en la cima de su carrera, decidió intercambiar su vida con la de su mejor imitador, un tal Sebastian Huff, que fue el que realmente murió por atiborrarse de barbitúricos. Aunque jamás se arrepiente de esa decisión, el Rey echa de menos a su ex mujer y a su hija. JFK, por su parte, es un anciano negro que sostiene que tras el atentado de Dallas, los médicos intercambiaron partes de su cerebro por sacos de arena y le tiñeron de negro por orden de Lyndon B. Johnson. Ambos personajes se imponen como misión exterminar a la momia que está absorbiendo las almas de sus compañeros mediante tan antihigiénico procedimiento. Elvis, para el enfrentamiento final, utiliza uno de sus célebres trajes de su última época y recurre a su arte marcial favorita. Por cierto, lo del rey con las artes marciales era una auténtica obsesión. Parece ser que fueron alegadas, entre otras cosas, por su ex mujer Priscilla en el proceso de divorcio. JFK mientras, descabeza un sueñecito

Con una premisa inicial delirante, la película no se agota en ese chiste, aunque tampoco se crean que da para mucho más. Personalmente me han gustado bastante las evocaciones del decrépito Elvis sobre sus años dorados, el éxito, sus películas, su relación con la mafia de Memphis (su cohorte de aduladores y amigos) y su opinión sobre el Coronel Parker ("¡Eh! Que sea coronel no quiere decir que sea un estúpido militar." Homer J. Simpson).
La película, con un guión del propio Don Coscarelli, está basada en un relato del escritor Joe R. Lansdale, del que me abstendré de decir nada negativo, puesto que en la wikipedia lo presentan como "escritor y experto en artes marciales".